20100710

"Preferiría entonces vivir sin mí"

Monsivais, jóven aún, con uno de sus gatos. Foto de Lola Alvarez Bravo.

Todavía no se resuelve (aunque al parecer todos estan a vivos y bien) el asunto de los gatos de Carlos Monsiváis, y yo no había posteado lo que prometí por falta de tiempo y por escribir sobre cosas que van ocurriendo y que si no guardo de inmediato, se me pierden de vista y no las vuelvo a ver ni en sueños.

Yo no sé si es sano tener en casa tanto gato, -Monsiváis tenia 13 al morir- pero si sé que una persona que tiene demasiados invariablemente se le considera loca. Yo no creo que una persona que tiene muchos gatos este loca, pero si creo que para llegar a esto algo tiene que ver la soledad.

Una vez Moshki se enfermo súbitamente (el día que chocó con la pared y se lastimó la espalda) y nos fuimos corriendo a llevarlo al veterinario. Cuando esperábamos en la sala, todos preocupados, noté que un par de personas se nos quedaban viendo, pero traté de no prestarles atención. Ya en casa y tranquilos por el diagnóstico, Trying me dijo: "¿Notaste como esas personas en la sala se nos quedaban viendo? Nos veían como pensando “¡Pobrecitos! No han de tener hijos” Tenía razón. Tal vez solo sea un cliché, pero pienso que la gente a la que nos gustan mucho los gatos somos, regularmente, gente solitaria y algo triste.

No es una regla, pero es común que a la gente nos gusta lo que no podemos tener: Los que tienen el cabello lacio quisieran rizarlo; yo me recuerdo a los 14 aplacando mi cabello rizado y odiando a quienes lo tenian liso. Y podría lanzarme a citar ejemplos semejantes sobre nuestra inconformidad pero no es eso de lo que quiero hablar, sino de la razón por la que me gustan los gatos: Me gusta su porte, su gracia al moverse, su aparente indolencia y despreocupación, su egoísmo, independencia, desapego y la manera en la que son siempre ellos quienes deciden el tiempo y la forma en la que brindan su cariño. Todas esas cualidades que envidio y de las que carezco.

Ignoro si Monsiváis compartiría mi punto de vista, así como también ignoro las razones por las que tenia gatos –para tener trece debió tener muchas- pero encontré por ahí algunas cosas que dijo respecto a ellos.

“No sé, no sé explicarlo pero para mí el gato tiene demasiadas cualidades, es de una belleza cambiante, es grácil, presenta lo que decía un poeta: "Un gato es nuestra única posibilidad de acariciar un tigre", es débil, es fuerte, es mañoso, es humilde, es distante, es cercano, nunca su domesticidad es absoluta, defiende su territorio, sabe ausentarse cuando uno ya le fastidió y pues nunca demasiadas cosas para mí son para eximirme de tener gatos. Sé que es una pasión que no puede transmitirse verbalmente, que cada quien la tiene, la expresa con el fervor posible, pero que cuando se tiene es inútil querer erradicarla”

(Sobre las razones para tener tantos gatos, en entrevista para Mascotanet.com. Septiembre 28, 2001)

Tal vez Monsiváis, al final, si pensaba como yo, que este asunto de tener gatos tiene que ver con la soledad:

“No, no se puede decir eso. Para mí es la certeza de que hay un elemento renovado de gracia y humor en mi casa... Un gato es compañía, y la compañía es la certidumbre de que hay algo cambiante siempre al lado y que hay un elemento que impide que uno se centre compulsivamente en sí mismo.”

(Sobre si tener gatos le ayudaba a obtener inspiración. Misma entrevista)
Esta otra seguro le encantará a Trying, que se espanta facilmente si oye ruidos en casa estando sola:

“Era común ver a Monsiváis en las entrevistas que concedía, retratado con un gato dormido en sus rodillas o advertir a los felinos pavoneándose sobre el respaldo de su sillón e incluso mirando fijamente a la lente de una cámara de televisión. ¿Porqué gatos y porqué no, por ejemplo, perros?, insistí. Con tranquilidad y sabiduría, me dijo: ‘Es para no ver fantasmas’. Y tenía razón, cuando uno está solo en casa, cualquier sombra, cualquier ruido es atribuido a la presencia de los gatos, no a un fantasma, no a un intruso."

(Contado por Roberto González, ex-periodista Excélsior, en el foro de opinión de Gatos Olvidados. Ocurrido en julio de 1976)

Esta que sigue me encanta:

“Durante los primeros días de noviembre de 2008, Monsiváis adoptó un gatito blanco con manchas grises, recogido en Tasqueña por Claudia. (Claudia Vazquez, administradora y fundadora de gatos Olvidados A.C.) Él le había pedido uno pequeño, para que lo obedeciera, pues los otros 'se burlan de mí', le confesó el escritor.

En cuanto tuvo en sus brazos al pequeño, lo acarició y lo bautizó Catástrofe. Luego lo llevó al pasillo lleno de platitos de plástico de colores y le sirvió comida en uno.”

Aquí corto la cita e incluyo otra que me parece encaja perfecta:

“con los once" (tenia 11 gatos en septiembre del 2001) "tengo una relación continua, no están allí, les dedico tiempo para verificar su alimentación que es muy regimentada, comen exactamente a la hora que quieren”

Mas o menos el mismo patron alimenticio de Ramona y Moski. Sigo:

"Pero Catástrofe resultó muy latoso. En una visita al también periodista, Claudia pudo comprobarlo. El pequeño felino corría de aquí para allá como loco: 'parece que nunca ha comido; a todos los quita de los platos. Tenga cuidado, es un salvaje', decía el narrador.

Mientras Monsiváis contaba a Vázquez acerca de las travesuras de Catástofe, se le quedó mirando, cerca del ventanal, y casi en un suspiro, y sin distraer la vista del animalito, dijo: ‘¡cómo me hace feliz ese gatito! Es mi alegría’.”

(Primera y tercera cita del reportaje de Mónica Mateos-Vega en La Jornada. Segunda de Mascotanet.com)

La razón de tanta cita no es para justificar mi propio gusto por los gatos, ni para tratar de venderle a nadie el aprecio por ellos, sino mas bien para establecer que ya que fueron tan importantes para el escritor, merecen mejor destino que una ampolleta de anestesia y el olvido. En todo caso, como bien dijo un apreciado amigo de mente siempre lúcida, Crónicas Urbanas, si nos importa algo tenemos que asegurarnos de su cabal destino en caso de que un mal dia ya no estemos ahí. Trying y yo tenemos a Moshki y Ramona; la familia de Trying ya sabe que hacer en caso de que ocurriera algo que nos impidiera seguir ocupándonos de ellos: darlos en adopción a la asociación de donde obtuvimos a Ramona, con la instrucción de que, si es posible, los mantengan viviendo juntos. Esto para que no terminen flotando en la incertidumbre en la que quedaron los gatos del escritor tras su muerte.


Si los tenemos a causa de la soledad, pues bienvenida sea la soledad.

“Sin mis libros me sería imposible vivir y sin mis gatos también. Los libros no maúllan ni los gatos proporcionan sabiduría, por eso no podría elegir. Preferiría entonces vivir sin mí”

(En entrevista para El Universal. No pude obtener la nota original, pero si ésta)

14 comentarios:

Ministry of Silly Walks dijo...

Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.


El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.


No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.


Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.


Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.


Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

Pablo Neruda.
(yo también lo entiendo perfectamente... y pese a mi vida poblada, guardo mi espacio de soledad, que bien podría ser que lo he hecho tan sólo por el placer inmenso de tener un gato --o tres--)

Crónicas Urbanas dijo...

Hola Mactans:

Me he quedado leyendo largo rato, tanto tu post, como el muy buen poema de Ministry/Neruda.

No voy a comentarte generalidades, sino mi humilde opinón: el efecto que el nombre Carlos Monsiváis y sus trece gatos, tuvo sobre mí.

Porque yo he descubierto -en muy poco tiempo- a un escritor, cronista, periodista y novelista Mexicano que no conocía.
Defensor de Derechos Civiles.
Hombre de convicción, de palabra y escritura.
Alguien quien, según dícen: "podía recorrer las calles y ser reconocido sin miedo".
Un hombre que provoca "pensar" o "sonreir" cuando se lo lee.

Lo he descubierto por tí, y por sus gatos.

"Desde el crepúsculo del día hasta el crepúsculo de la noche, un leopardo, en los últimos años del siglo XIII, a veía unas tablas de madera, unos barrotes verticales de hierro, los hombres y mujeres cambiantes, un paredón y tal vez una canaleta de piedra con hojas secas. No sabía, no podía saber, que anhelaba amor y crueldad y el caliente placer de despedazar y el viento con olor a venado; pero algo en él se ahogaba y se revelaba y Dios le habló en un sueño: "vives y morirás en ésta prisión para que un hombre que yo sé, te mire un número determinado de veces y no te olvide y ponga tu figura y tu símbolo en un poema, que tiene su preciso lugar en la trama del universo.
Padeces cautiverio, pero habrás dado una palabra al poema..."...
(Borges - Infierno, I, 32)

Los gatos de Monsiváis fueron parte de su letra.

Saludos cordiales, amigo. Y gracias.
Daniel.

Jimena dijo...

Mi mamá estaba sentada en un café internet y él, desde la calle, caminó directo hasta su mochila, y se metió ahí. Blanco, chiquito, flaquísimo. Ella desde luego lo encontró irresistible y lo dejó en la mochila mientras iba al banco, y luego de regreso a la casa. Hervía de pulgas, y había comido tan poco por tanto tiempo que se le marcaban todos los huesos de la cara alrededor de sus ojos azules, así que maliciosamente aquí en la casa le pusieron "Gollum" (y la verdad es que sí se parecía, el pobre). Ahora está sano y guapo, y se ha ganado el nombre de Mohawk, por una sola línea gris en la parte superior de su cabeza. Cuando salta sobre mis piernas y siento sus patas acolchonadas caminando con delicadeza absoluta, hay algo que se pareca a una breve explosión de felicidad. Yo también quiero a los gatos. A lo mejor porque le tengo miedo patológico a las ratas, me siento protegida por ellos, son caballeros nocturnos, patrullando mi sueño. Entiendo perfectamente que sean, además, amigos queridos, así que no entiendo cómo hay gente dispuesta a matarlos como si en lugar de acompañantes entrañables fueran incómodas piezas de utilería.

Implicada dijo...

Sólo que la encuentre, te mandaré la foto de un gato que le gustan los libros.

Una parte mía también es gato
que busca su hueco de soledad.

todavia dijo...

Que hermoso, Ministry!!

Lo voy a guardar =)
Gracias gracias!

todavia dijo...

Crónicas:

Wooow!


Yo se que no tienes mascotas ni te atrae. Por eso, tu comentario duplica su valor.

Te lo agradezco como no tienes idea.

todavia dijo...

Jimena:


Tienes fotos de Mohawk???? Nos encantaria verlo!!

todavia dijo...

Implicada:

Buscala buscala!!


Nunca lo he contado pero a Moshki, cuando esta muy aburrido, le encanta leer. Por ahi tengo fotos, pero un video mostraria mucho mas claro como lo hace. No se ha dejado.

la_luminosa dijo...

ïncreible post, no sabes como disfrute leerlo, tanto que hice una pequeña referncia de él en mi nuevo post, un abrazo de verdad grandes letras las de monsivais y la manera tan elocuente tuya de acomodarlas, bravo!

todavia dijo...

Gracias! -)

La Negra dijo...

Pues aca en inglaterra salió un articulo que el "animal hoarding" es un tipo de enfermedad mental. Si tienes mas animales de los que puedes mantener y por ello reciben maltratos y una mala vida, entonces estoy de acuerdo. En mi casa de toluca tenemos 11 gatos, todos adoptados de la calle y salvados de ser atropellados. Mi mamá tiene el corazon de pollo y asi hemos terminado con tantos, pero comen mejor que yo, eso te lo aseguro. Asi que espero que los gatos de Monsi tengan un mejor final, o al menos un resto de vida digno. Aca en inglaterra hay tantas caridades para gatos y perros rescatados... yo quiero tener uno, pero por de momento no puedo, asi que por favor, hoy en la noche rasca a tus gatos un ratito en mi nombre
me gusto mucho tu post!!!

todavia dijo...

Que linda la labor que hace tu mama! no mucha gente esta dispues a ayudar a un animalito que esta abandonado. la mayoria optampos por fingir demencia y pasasr de largo.

Prometido que acariciaré a este par por ti en la noche!

Susana dijo...

"...su gracia al moverse, su aparente indolencia y despreocupación, su egoísmo, independencia, desapego y la manera en la que son siempre ellos quienes deciden el tiempo y la forma en la que brindan su cariño..."

No podrías haber descrito mejor las razones por las que me encantan los gatos!

todavia dijo...

entonces tambien te gustan los gatos! tienes uno??