
Mi pareja confesó hace poco que la había elegido porque la vio tan tímida y triste que se imagino que nadie mas iba a quererla. Ramona paso su primer mes recluida debajo de la cama y aun esta adaptándose, cada semana salen a flote cosas de su personalidad que apenas se anima a mostrar. Es una gata calladita, con mucho carácter, que exige su lugar junto a nosotros cuando usamos la computadora y que es feliz mirando el atardecer por la ventana.

Cuando la trajimos acababa de morir la Comandanta Ramona del EZLN, y una gata gruñona como ella merecía un nombre de guerrera, así que no fue difícil bautizarla. Se adapta bien, ¿No?
Dos meses después de la llegada de Ramona, recibí una llamada telefónica:
“Amor, soy yo: Llevo un gatito que me regalaron.. ¿No hay problema?” No lo había. Unas horas mas tarde, lo que trajo a casa fue esto:

Nadie lo noto al principio, pensamos que la tenia escondida entre las patas pero después de revisarla bien resulto ser un gato de Manx. Nótese su pelo hirsuto y de un pardo disparejo, por algo nadie más se la quiso llevar.
La segunda fue que durante tres meses creímos que era gata. De hecho su primer nombre fue “Nicole” (porque Nicol-a tenia) pero un día, mirándolo limpiarse, mi pareja descubrió del modo más rudo que no era gata =)
Rápido se le quito lo feo a Nicole. Su nombre fue a causa de mi mal ingles que deformó la palabra “Munchkin” Después descubrimos que Moshki es una ciudad rusa y un apellido.
La tercera sorpresa fue que Moshki no fue bien recibido: Ramona trajo a Moshki a punta de guantazos y se negó a permitirle acercarse mucho tiempo.
Hubo que esperar casi un año para poderlos ver así. Ahora son verdaderos hermanitos, hasta pelean como tales.
Ayer se nos ocurrió la genial idea de visitar el nuevo Centro de Adopción de la sociedad protectora de donde trajimos a Ramona –nos llego una invitación por correo- con la idea de hacer una pequeña donación, pero viendo las jaulas llenas de gatitos tristes, no pudimos resistir la tentación de adoptar otro. “Para que juegue con Moshki” dije yo “Para que deje en paz a Ramona cuando ella no tiene ganas de jugar” dijo mi pareja y salimos de ahí con un hermoso gatito blanco y café que no nos quitaba la vista de encima desde que llegamos.
A “Fingers” lo escogimos porque además de no quitarnos la vista de encima, también está defectuoso: Sus patitas delanteras tienen dos dedos extras cada una. Puros inadaptados vivimos aquí =)
Tras la aventura con “Willy”, a quien Moshki y Ramona terminaron ignorando, pensamos que lo recibirían medianamente bien, pero la noche de ayer fue todo un drama, tanto que, para no hacer largo el cuento, tuvimos que regresar a “Fingers” esta mañana con toda la pena del mundo. La asociación propuso reembolsarnos los 100 dólares del costo de adopción pero decidimos dejárselos a manera de esa donación que en un principio queríamos hacer. Acordamos no volver a visitar ningún evento de adopción porque es obvio que tenemos el corazon muy blando y que este par no esta dispuesto a compartir el feudo.
Yo empecé a escribir esta entrada ayer creyendo que tendría un final distinto, pero nuestra aventura fue un completo fracaso. La próxima vez que nos dé por andar redimiendo gatos, enviaremos mejor un cheque por correo.