20080914

Yary

Despues de pasar la tarde del viernes fuera de casa, regresamos ya de noche y al estacionar el auto descubrimos, escondido detrás de un maceton de una casa vecina, un perrito. No se si en todo el pais ocurre lo mismo, pero en esta cuidad es raro encontrar perros vagando solos porque la alcaldía prohibe pasearlos sin correa o dejarlos libres en la calle, por eso nos llamo la atención cuando lo vimos asomar la cabeza. Al acercarnos, el tembloroso animalito se acurruco en la esquina del muro y empezo a gruñir timidamente. Como estaba osbcuro y no nos permitio acercarnos mucho, fue imposible leer la leyenda escrita en la placa que pendia de su collar, asi que corri por la camara y le tome un par de fotos esperando que el zoom pudiera descifrarlo.


En una de las fotos fue posible leer un telefono y una dirección a mas de 15 kms de distancia además de, por supuesto, el nombre de la perrita: Yary.

Es comun ver en arboles y postes de luz letreros de gente que busca mascotas extraviadas, asi que creimos que al marcar el numero escrito en la placa, una voz emocionada nos responderia pidiendo con urgencia datos para recuperarla, pero en lugar de eso, el hombre que respondio nos dijo no saber nada al respecto. Pensando que habiamos cometido un error al marcar, llamamos de nuevo; el mismo hombre, esta vez titubeante, dijo que “pensaba que” el perro le pertenecia a un amigo y prometio intentar localizarlo para este que nos regresara la llamada. Parecio claro que el perro habia sido traido lejos con el propósito de abandonarlo. Llenos de rabia, tristeza y pensando que nadie llamaria, decidimos ofrecerle a Yary agua y comida mientras pensábamos que hacer. Como no tenemos perro, colocamos lo mas cerca que ella nos permitio un balde con agua, una lata de comida para gatos y nos retiramos; Ignoró el agua, pero devoro el contenido de la lata. Le ofrecimos otra y en unos segundos estaba lamiendo la lata vacia. Estaba hambrienta.

La cuidad recoge cualquier mascota abandonada en las calles, pero tras ponerla en adopción un tiempo, sacrifica al animal al que no le encuentre un nuevo hogar; a pesar del riesgo, creimos que lo correcto era llamarlos para que la vinieran por la perrita, pero para ello debiamos esperar hasta al amanecer. Nuestro departamento es muy pequeño y tenemos dos gatos, asi que ni hablar de tenerla con nosotros esa noche, por lo que pensamos en llamar a un familiar que tiene perros para que le diera asilo unas horas, En eso estabamos cuando recibimos la llamada de una mujer que preguntaba por la dirección para ir a recoger a Yary. Esperamos en la calle por cerca de media hora, dos jovencitas y un hombre llegaron en un auto, la perra los reconocio y salio de detrás del maceton moviendo la cola. Ellos nos explicaron que Yary le pertenecia al hombre, quien vive en un sitio donde no permiten tener mascotas, cuando lo descubrieron con Yary, le obligaron deshacerse de ella y se la dio a un sobrino. El muchacho (que fue quien respondio en el numero telefonico de la placa) quiza, tras pensarlo bien, decidio no hacerse cargo y la regalo con otra persona sin decirle al tio y al parecer fue esta persona fue quien finalmente abandono al animal. Creimos la historia porque las dos chicas parecian legitimamente felices de tener a Yary de nuevo, además de que la gente que abandona un perro seguramente no lo hace dejando en el cuello la placa de identificación.

No tengo la seguridad de si Yary hoy se encuentra bien, aunque creo que debe estar mejor que encerrada durante semanas en una jaula con la esperanza de que alguien la adopte para evitar que la pongan a dormir.