20080820

Dos ventanitas

Vivimos en una casita en un vecindario modesto en una ciudad pequenia. A diferencia de las casas en vecindarios ricos, el desarrollo del paisaje no fue la principal preocupacion de quien construyo y, por tanto, el tamaño, profusion y orientacion de las ventanas no eran prioridad: Cada casa de complejo tiene vista a donde fue mas facil o barato hacerlas. Asi que un vecino puede tener como panorama tu traspatio, el callejon o la ventana de una casa contigua; a veces un cable del alumbrado publico corta en dos el cielo o el horizonte esta delimitado por tejados. Tu fachada puede carecer casi por completo de ventanas, mientras la parte posterior, aunque atestada, puede ofrecer como escenario un muro, un garage o cosas peores.

Nuestra casa solo tiene una ventana al frente, no muy grande y medio obstruida por un arbol que amenaza con seguir creciendo. En la parte posterior tenemos un balcon de con puerta corrediza que mira hacia el callejon; por encontrarnos en planta alta, nuestra vista trepa por encima de la barda y nos deja un pedacito de cielo que mira al oeste, limitado por nuestro propio techo, los muros del resto del complejo y los tejados de la cuadra siguiente. Una casita con cataratas en un ojo y miopia en el otro. Por ello, cuando comenzamos a vivir aqui, aunque estabamos contentos, nunca nos creamos grandes espectativas en cuanto a lo que las ventanas podian ofrecernos.

Pero a lo largo de este año, esto es una muestra de lo que nuestras timidas ventanitas nos han regalado:

Hermosas puestas de sol, lunas espectaculares, eclipses, nubes a veces de algodon de azucar, a veces de oro, a veces borreguitos mansos que se caminan lento siguiendo a un pastor de fuego; cielos que despiertan con trajes naranja y azul. Todos los dias un espectaculo distinto, desde la comodidad de su asiento o de su cama, gratis y sin anuncios de algun molesto patrocinador.