20090915

El Grito

Nunca me importo mucho la celebración del Grito de Independencia en México. Desde que recuerdo la vi como un espectáculo aburrido primero y sin sentido después cuando comprendí por fin lo que significaba: México no es independiente ni libre aun; estamos sometidos a una serie de intereses económicos, extranjeros y nacionales, y quienes detentan el poder son parte de estos intereses o, en el mejor de los casos, solo una tapadera de los mismos. Mientras tanto, el grueso de los mexicanos se las ingenian de alguna manera para sobrevivir, calladitos y obedientes en su mayoría, casi exactamente igual que durante los 300 años de colonialismo. El Grito, para mí, siempre fue un buen pretexto para comer rico una noche, para subir a la azotea a ver de lejos los fuegos artificiales. El resto es un cuento de hadas o uno de esos textos que se incluyen en los libros de primaria para que los pequeños aprendan a leer.

Y si tuviera ganas de que me contaran cuentos, preferiría releer algo de mucha mas calidad literaria y que es, seguramente, mas apegado también a lo que en realidad ocurrió:


Dicen que yo tenía tanta prisa por avisar a mis compañeros que la Junta de Cañada había sido descubierta, que reventé a cinco caballos esa noche. Que me detuve en Muérdago nomás el tiempo que necesité para dar el mensaje y dejar que Ontananza y Aldaco montaran, desenvainaran espadas y gritaran "¡a las armas!". Luego viene "el abrazo". Un pintor que quiso evocar mi llegada a Ajetreo, me representó sacando el pie de debajo de un caballo muerto, al fondo se ve una iglesia, Periñón está en el atrio y va corriendo hacia mí con los brazos abiertos. Dicen que apenas di la noticia Periñón hizo tocar rebato, que llegaron los fieles corriendo y que cuando se llenó la iglesia, Periñón subió al púlpito y gritó:

—¡Viva México! ¡Viva la independencia! ¡Vamos a matar españoles!

Que la gente le hizo coro, que él sacó una espada, que salió de la iglesia y que todos lo seguimos.

Es una visión inexacta. Si yo hubiera reventado cinco caballos, hubiera llegado antes o bien mucho después, porque no es camino en el que se pueda cambiar de montura con facilidad. Fui al paso que daba mi yegua. Era noche de luna y yo estaba lleno de miedos. A veces arrendaba para escuchar, creyendo oír galopes lejanos, a veces me espantaban las formas de los huizaches, el peor susto me lo dieron unos que iban por el camino buscando un becerro perdido. Miedos vanos, nadie me persiguió aquella noche. Llegué a Muérdago clareando, y desayuné con la familia Aldaco.

Siguen las horas perdidas que pasaron discutiendo. Ontananza aconsejaba cautela: dejar pasar el tiempo y esperar más noticias.

Aldaco y yo tratábamos de hacerle ver que no teníamos más que dos caminos: el de levantarnos en armas ese día y el de San Juan de Ulúa. Por fin lo convencimos. Cuando me puse en camino otra vez, ya estábamos de acuerdo: yo iría a Ajetreo, ellos me seguirían al día siguiente con sus escuadrones, nuestro primer objetivo militar iba a ser la ciudad de Cuévano.

A mi llegada a Ajetreo no hubo abrazo, porque Periñón no estaba. Había ido a visitar amigos que vivían fuera del pueblo. Sus sobrinas me dieron de cenar mientras Cleto fue a buscarlo. Periñón regresó pasadas las nueve y media. Pero apenas supo lo que había ocurrido en Cañada no titubeó.

Llamó a su gente en secreto y la armó. A la cabeza fuimos a buscar, primero al delegado Patiño y después a los cuatro españoles que vivían en el pueblo.

—Dense presos en nombre de la independencia -les dijo Periñón.

No hallábamos dónde encerrarlos. Por fin se nos ocurrió llevarlos a la cárcel. Hubo que soltar a los presos. Entonces oí a Periñón decir su primer discurso revolucionario:

—Libertad os doy -dijo a los presos- porque habéis sido víctimas de un gobierno injusto.

—¡Viva el señor cura Periñón! -gritaron los presos.

Lo siguieron lealmente en su aventura. Todos murieron.

Cuando la campana tocó a rebato ya el peligro había pasado: los españoles estaban presos, los alguaciles desarmados, la ciudad en nuestras manos.

Periñón descolgó la imagen de la Virgen Prieta que estaba en el cuadrante, arrancó tres palos del bastidor y amarró el cuadro a una lanza, convirtiéndola en estandarte.

—Esta será nuestra bandera -dijo- y con ella venceremos.

Cuando la iglesia se llenó, salió al presbiterio y gritó:

—¡Viva México! ¡Viva la independencia! ¡Viva la Virgen Prieta!

El pueblo contestó:

—¡Viva el señor cura Periñón!

Ni él gritó "¡Vamos a matar españoles!" ni matamos a ninguno aquella noche. Periñón abrió una barrica del vino que él mismo hacía y nos dio a probar. Estaba agrio. Después dispuso de guardias y nos fuimos a dormir.


Fragmento inicial de “Los Pasos de López” de Jorge Ibargüengoitia. El que pueda, lealo, en verdad lo recomiendo.


Pero desde hace dos años la Ceremonia del Grito se volvió un poquito mía. Esos 15 minutos de fama de los que hablaba Andy Warhol, a los que cada ser humano tiene derecho los tuve yo a raíz del primer Grito que protagonizo quien ocupa la presidencia de México actualmente. Guardo por ahí un par de recortes de diarios, para demostrarme, por si hiciera falta, que un día, mientras pastaba tranquilamente, toque la flauta por casualidad con cierta maestría. Y la nota que emiti me llena de orgullo, no por que mi nombre figurara entre las páginas de un diario, sino porque el asunto se convirtió en uno de los muchísimos clavos que formaron el ataud de Sergio Vela, ex-director del Consejo Nacional Para la Cultura y las Artes, un vividor que tuvo que renunciar después de confirmar muchas veces que el puesto que ocupaba le servia solo para derrochar dinero que no era suyo.

Desde 2007, el Grito es una de mis ceremonias preferidas y la espero con ansia. Lamentablemente tras el atentado en 2008 en Michoacán, la fiesta tiene tintes morbidos, y estando tan cerca del segundo centenario de la revolucionde independencia, no faltan las voces que abrazan la intención de celebrar esta ocasión de modo algo mas vivencial. A pesar de todo, esta noche vamos a hacerle algunos cambios al menu de la cena y nos alistaremos para ver la transmisión del evento en el DF. Y gritaremos, si, a nuestro modo, como nos nace aunque no sea –politicamente- correcto:


Viva México, Cabrones!!!

8 comentarios:

Berenice dijo...

QUE(Sobre)VIVA!!

todavia dijo...

Viva!!!!!!!!

la MaLquEridA dijo...

¿Viva?
¿quién ?
¿los mexicanos?
¿cómo?
¿con sueldos de hambre?
¿Que viva México?

todavia dijo...

Si, Que viva el Mexico de los 54 millones de pobres que confiesa el INEGI. Que Viva el Mexico de perro callejero y de techo de lamina de carton. Que viva el mexico de 50 pesos al día si bien nos va, porque de ese México venimos, a ese, que lleva 500 años aguantando, pertenecemos y es ese, precisamente ese, el México que un dia, fastidiado de abusos, nos va a dar, por fin, la libertad e independencia que coreamos ingenuamente desde hace casi 200 años.


Viva Mexico, Cabrones!!!

Bidan dijo...

El cura Periñón ese... ¿no será por casualidad el del champagne?

Crónicas Urbanas dijo...

Algunos comentarios sobre el post no me parecen adecuados, pero todo debe ser respetado. Dirán que la vida es corta.
Mactans tu entrada y comentario es valioso, aunque se dude de la historia y aún del presente, cuando celebras un aniversario como la Independencia de un país -cualquiera- siempre habrá realidades diferentes y cuentos distintos sobre lo ocurrido.
Ninguno estuvo allí para afirmar eso, o lo contrario.
Espero que tengas para ti todo la energía de lo que "hay por hacer", y no gastarte en lo que "no se hizo".
La historia mexicana es demasiado rica en el continente, tal vez la más importante, la mas sufrida.
Me sumo al Grito.

todavia dijo...

Bidan: El del Champagne es Perignon, pero igual y eran primos XD

todavia dijo...

Querido Cronicas: La historia de de toda america latina es semejante: Tras liberarse del yugo extranjero, hemos pasado muchas decadas luchando en contra de grupos de abusivos que intentan mantener sus privilegios en detrimento de la vida de la mayoria. Mexico se debate entre la pobreza mas abyecta y la insultante bonanza de un puñado que incluso figuran entre los mas ricos del mundo. En realidad no hay motivos para celebrar, la fiesta del Grito es una charada inventada por el gobierno para mantenernos en la absoluta estupidez; es logico y justo que haya mucha gente que odie la fiesta o la mire con recelo. Tengo la esperanza de que un dia esa suspicacia haga que la gente levante algo mas que solo la ceja. Necesitamos un cambio.

Mi celebracion, mi fiesta particular es, precisamente, el saber que empece a moverme, dentro de mis limites, pero a moverme al fin.

Ese "Cabrones" lleva dedicatoria. Y si, tienes razon, hay mucho por hacer y no va a hacerlo nadie mas: Debemos hacerlo nosotros.

Gracias