20100829

Wrong way




Salí de uno de los túneles y me lancé a caminar nerviosa y apresuradamente. No tenía que revisar mi mochila para comprobar que el plano que prepare la noche anterior no estaba ahí, lo había olvidado, así que desde la estación de metro en la que malamente recordaba debería bajarme intenté dar con el lugar a donde sería la entrevista la mañana siguiente. Inocentemente creí que los años de experiencia descifrando caminos en la caótica Cuidad de México guiarían mis pies en la dirección correcta. No fue así. Después de andar y desandar el camino varias veces acepte mi derrota. Me detuve un momento a pensar una mejor estrategia porque tenia temor de terminar perdiéndome en algún barrio del Este de Los Angeles. Obscurecía, de modo que ya no había tiempo para experimentos; decidí buscar un hotel, registrarme y preguntar en la administración por la dirección de la oficina, pasar una noche tranquila y así estar alerta al día siguiente para conseguir ese empleo, antes que nuestra situación económica se tornara más difícil al llegar los pagos de fin de mes.

Elegí uno con fachada de cristales verdosos y arquitectura setentera, bastante feo, pero de aspecto económico. Atravesé la puerta giratoria y un empleado al que apenas miré me dio la bienvenida. El hotel era igualmente feo por dentro: un lobby de losas cuadradas en gris y blanco, paredes de papel tapiz a rayas adornadas con fotos de paisajes descoloridos por el sol, enmarcadas en dorado. Detrás de un gran mostrador semicircular de mármol gris, un empleado atendía a dos personas, me paré junto a ellos esperando mi turno. Cuando se fueron el empleado me saludó cortésmente: “Welcome. How can I help you?” Me detuve un instante a ver su rostro: un hombre blanco, joven y robusto, con pecas en las mejillas, cabello rubio, rizado y algo alborotado me sonreía inquisitivo. Lo reconocí y volteé hacia atrás sintiendo un escalofrió. En la entrada del lobby, de pie mirando hacia la calle, el empleado que me recibió en principio era idéntéco al del mostrador. recorrí con la mirada el salón entero para descubrir que más al fondo, junto a la entrada del elevador, otro empleado, el mismo empleado, esperaba de pie. Sin decir nada, dí media vuelta y salí atropelladamente de ahí.
 
Ya en la calle, caminé un par de calles en cualquier dirección intentando sacudirme el espanto, mientras otro temor, el de perderme en una ciudad que no conocía, se hacia mas grande. De repente reconocer un edificio me hizo sentir un alivio. Avance un poco más y reconocí otro, y otro más; no iba a perderme después de todo, así que seguí avanzando y conforme lo hacia todo me parecía mucho más familiar. Hasta que llegó el momento en que me di cuenta de la razón por la súbitamente reconocía las calles: Ya no estaba mas en Los Angeles, sino en mi antiguo vecindario en México. ¿Pero cómo llegue hasta aquí? Pensé presa del pánico mientras daba media vuelta y corría intentando regresar sin éxito al lugar de donde partí. ¿Y ahora como regreso? ¿Cómo?.

11 comentarios:

bixitoluminoso dijo...

Cierto, como se supone que has llegado de los Angeles a Mexico, asi tan rapido?? Teletransportación?? O_o

todavia dijo...

En los sueños nos pasan cosas inexplicables que damos por normales. A veces en la vida también.

=)

la MaLquEridA dijo...

Fiuuu! al menos era un sueño, no quiero pensar en el terror de sentirse de pronto estar en un lugar y al siguiente instante estar en otro.

Mal sueño.

Implicada dijo...

sí, regresa, regresa, te espera Trying.

Me encantan los sueños

Bidan dijo...

microrrelatos 1.2?

todavia dijo...

MaLquE:

Si, menos mal que fue un sueño, porque la verdad si me angustié.

todavia dijo...

Implicada:


Son fascinantes... si yo recordara los mios mas seguido me encantaria llevarlos en un cuaderno. Ojalaa esta repentina racha de buena memoria continue.

todavia dijo...

Bidan:

Yo creo mas bien que cene muy tarde =)

Ni siquiera he hecho mi tarea con el primero!

Crónicas Urbanas dijo...

Hola Mactans:

Já.
Esa foto es un hallazgo. Es genial.
Pues quédate donde estás, no tienes alternativa.
Sólo luego de "Microelatos 1.12" vuelves a casa.

Te felicito amigo, varios políticos están llegando a ése vía imposible, sin darse cuenta.

Saludos.
D

todavia dijo...

Como me gustaria que la foto fuese mía, pero no, la tomé de internet. No menciono el sitio porque tampoco ese lugar está el dueño, esa foto la ví un dia en un libro de señales y letreros extraños de muchas partes del mundo. Si regresamos a esa tienda y lo vuelvo a ver apuntare la referencia.

Ni pa' donde hacerse.

Bek dijo...

Oye! de todo lo que nos estabas privando por no recordar tus suennos!
Hasta yo pude casi sentir tu angustia!