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20101118

IRS

Este año no quisimos preparar nuestros impuestos en la diminuta oficinita de aquella contadora porque queríamos estar seguros de que nuestra declaración estaba bien elaborada, así que fuimos con la famosísima empresa que se anuncia en TV a que nos hicieran el trabajo.

Meses después recibimos una carta:

 
Estimado contribuyente:

Hemos extraviado su reporte de impuestos correspondiente al año fiscal pasado. Sabemos que usted lo remitió y que lo recibimos a tiempo, pero por mas que hemos buscado y rebuscado en nuestra base de datos no damos con él. Como somos incapaces de encontrar no solo su reporte sino hasta la bragueta de nuestro pantalón, le solicitamos amablemente otra copia de su declaración y nos disculpamos de antemano por las molestias que esto le ocasiona.

Atte.:

Internal Revenue Service.



Regresamos a las oficinas de la famosísima empresa. El amable empleado que nos atendió nos dijo: “Don’t worry, We got you covered”. Hizo un par de llamadas, envió por fax algunos documentos y nos fuimos a casa con el problema resuelto.

Un par de meses mas tarde, recibimos otra carta:



Estimado contribuyente:

Hemos recibido una nueva copia de su declaración, pero el paquete que nos envía está tan mal elaborado que parece haber sido preparado por algún empleado nuestro: Está pésimamente integrado, es ilegible y carece de firmas. Le pedimos que nos remita nuevamente una copia legible y con la información completa para poder incorporarlas a su expediente (Afortunadamente ese si sabemos donde está). De antemano le agradecemos su colaboración.

Atte.:

Internal Revenue Service.



Y fuimos con la famosísima empresa nuevamente. Una atenta empleada nos dijo “Don’t worry, we got you covered”. También nos dijo que la La Oficina Interna de Impuestos tenia razón y que el amable empleado que nos atendió la vez anterior había olvidado enviar parte de los documentos. Preparó un nuevo paquete y nos pidió llevarlo personalmente a las oficinas de la Administración Interna de Impuestos. Nos fuimos a casa con el problema resuelto.

Semanas después recibimos otra carta:



Estimado contribuyente:

Nuestro sistema indica que su papelería sigue incompleta o que nuevamente extraviamos parte de su documentación –No tenemos la certeza de que pasó, pero en estos casos nuestro manual de procedimientos indica que debemos culpar al contribuyente- Debido a que estamos en medio de un recorte presupuestario,, optamos por la opción más económica y simple: Cobrarle el monto que indica el documento que no encontramos (No lo encontramos pero sabemos con exactitud la cantidad que representa... Misterios de la administración fiscal.) Nos debe usted la cantidad de $XXX.XX mas multas y recargos. Le suplicamos liquide a la brevedad.

Atte:

Internal Revenue Service.


Y regresamos al famosísimo despacho. Una amable empleada nos dijo “Don’t Worry, we got you covered”, también nos dijo que el problema era que la empleada anterior había olvidado darnos cierta cedula. Nos la dio y nos envió a depositarla en la Oficina de Impuestos directamente asegurándonos que, ahora si, quedaba solucionado.

Este lunes recibimos otra carta:



Estimado contribuyente:

Recibimos aviso de que usted entregó en la nuestras oficinas locales, documentos como prueba de que no tiene adeudo con esta institución. Lamentablemente todos los archivos que se recibe allá, se envían a nuestro centro operativo junto con las cartitas a Santa Claus del personal de aquel despacho, por lo que pero estimamos que sus comprobantes llegarán a nuestras manos a finales de diciembre –En caso de llegar, claro-. Hasta que dicha documentación sea recibida y en su caso validada, la ley nos otorga el derecho de continuar hostigándolo con el cobro de los $XXX.XX. que sospechamos nos debe. Le informamos a su vez que a las multas y recargos anteriores le hemos sumado una nueva tanda de multas y recargos y planeamos sumarle otra tanda si usted no nos envía el monto correspondiente (*). No esta de sobra recordarle que si en el entretiempo llegásemos a extraviar algún otro documento, sumaremos la cantidad de este extravío a su adeudo, por lo que le aconsejamos pague lo más pronto posible.

Atte:

Internal Revenue Service.

(*) Envié su cheque sin preocupación alguna: Por alguna razón que desconocemos, los pagos, a diferencia de los documentos de reclamo, nunca se extravían y son cobrados puntualmente sin excepción.


Y regresamos a las instalaciones de la famosísima empresa. Dos amables empleadas nos dijeron “Don’t worry, we goy you cover...” pero ya no terminaron su frase porque tuvieron que huir de las garras de Trying que estuvo a punto de desgreñarlas.

Las dos amables empleadas, pertrechadas detrás de un escritorio, nos dieron cita el viernes para enviar un nuevo paquete de documentos directamente a Centro Operativo del IRS.

20100711

Dos


Las viudas negras tiene un promedio de vida de un año.

Esta araña ha duplicado esa expectativa y no sé si debo preocuparme o sentirme feliz. Feliz por que mantenerse escribiendo durante tanto tiempo sin ser victima de la inconstancia, tan normal en mí, es alentador. Preocupación porque que hayan pasado dos años sin casi notarlo significa que no es cuento: La vida sí se va en un suspiro.

Este cuaderno electrónico no será el mejor ni el peor entre los que existen en los tortuosos caminos de la red, pero lo siento mío. Y tal vez he ido cambiando en el proceso, pero me reconozco cuando recorro hojas en sentido inverso al tiempo. Ahí estoy, con todos mis absurdos, mi intrascendencia, mis errores pero, sobre todo, con mis ganas de hacer las cosas bien, que, si he de reconocerme alguna cualidad, es la única que creo auténtica: Trato de hacer las cosas bien. Aunque no siempre lo consiga, aunque termine cometiendo las mismas burradas una y otra vez, trato, me cae que trato.

Se sabe que algunas viudas han vivido tres años y de otras que en cautiverio han alcanzado hasta los cuatro.

Vamos tras el récord.

20090712

Araña de un año


El 10 de julio cumplió un año este blog. Cuando empecé lo hice sin demasiadas expectativa porque ya antes había intentado mantenerme escribiendo sin éxito. 365 dias y casi 150 entradas después parecen confirmarme que, como bien dijo Alejandro Aura, “No se puede escribir si se esta triste”. En estos últimos años he logrado deshacerme de la cantidad necesaria de tristeza para lograr escribir cosas que al leerlas no me orillen a querer destruirlas o me impidan reconocerme debajo de todo ese “tiradero de añicos vidriosos y salados” que quedan cuando es la tristeza y no el deseo quien que nos arrincona a sumergirnoss el mar de las palabras.

Pensé que la manera apropiada de celebrar este primer aniversario era haciendo lo contrario de
lo que hacen –y que tanto detesto que hagan- los periódicos, que publican notas sobre asuntos de los que difícilmente vuelven a hablar si ya perdieron ese toque de escándalo que los hace comerciables. Esto seria: dedicarle espacio a retomar algunas de las cosas de las que he guardado en este blog a lo largo de este año y que precisan actualización. Tomando en cuenta que este blog lo abrí con la intención de no olvidar y de evitar que el tiempo se me pase como si no me diera cuenta, creo que recapitular es la manera adecuada de ejercitar la memoria y de revisar si sigo sintiendo y pensando lo mismo conforme la vida, lenta pero inevitablemente se nos va.

Antes, quiero agradecer la paciencia a todos los que han entrado a leer, y agradecer infinitamente a quienes,ademas, me han permitido leer a su vez lo que ocurre allá, del otro lado, de su lado. Lo más valioso que he obtenido al escribir ha sido la oportunidad de conocer lo que ocurre allá, en ustedes, a quienes considero -y lo digo de corazon- mis amigos. La oportunidad de compartir este viaje que todos hacemos,
metidos en una botella atravesando el mar.