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20110609

Pegote.


Nunca he entendido por que a la gente le gusta adherir este tipo de calcomanias a las ventanas de sus autos, pero me encontré esta ayer de camino a casa.

No pensaba subirla, pero por segundo dia consecutivo olvidé las llaves de la casa en el trabajo y mientras estoy aqui esperando que Trying -como de costumbre- venga a rescatarme, pense que lo absurdo del pegote hacia juego con lo absurdo de volver a cometer el mismo error, cuando apenas ayer me habia prometido fijarme un poco mas en lo que hago con mis manos cuando alguien me llama de súbito preguntando por cualquier otra cosa.

Ademas de que mientras espero no tengo nada mas que hacer XD
Deberia comprar una calcomania que diga : "Donde estan las llaves?" Para pegarla en la bicicleta.


Tambien estaba probando la aplicacion de Blogger para el movil y es una mierda XD

20110526

Como en Botica


Actualmente, en los supermercados encuentras de todo.



20110417

El autentico Drive-Thru


La otra tarde fuimos a comprar un sándwich para almorzar durante la hora de descanso en el trabajo, pero no pudimos ni entrar al restaurante de tan lleno que estaba...




“¿Me da un sándwich de pavo, sin cebolla por favor? ¡Oh! Y hágalo Combo”


20110413

Mad Housewife


Trying a veces se fastidia de lo pesado que es su empleo y fantasea sobre lo que pasaría si no tuviera que hacerlo más. Elabora una lista mental de todas esas actividades y placeres que ha tenido que relegar por pasar 8 horas encerrada con un montón de niños que no quieren estudiar y por tener que traer trabajo a casa ya que en el salón es imposible organizar las clases siguientes sin que alguien la interrumpa. Cuando sale de vacaciones las primeras dos semanas la pasa muy bien, pero a la tercera empieza a desesperarse por estar encerrada en casa. Yo le he preguntado si ella seria feliz viviendo como las mamas de sus alumnos o algunas de las esposas de mis compañeros de trabajo, siendo ama de casa y ella responde de inmediato que no.

Cuando yo llegué a EU pase los primeros 6 meses sin poder trabajar y sentí -mas o menos- lo que era la vida de un ama de casa y no me pareció tan mala, de hecho debo decir que disfruté mucho esa breve temporada y que el único –gran- inconveniente que le vi fue la dependencia económica. Ahora, sobre todo cuando tengo demasiado trabajo, extraño esa mañanas apacibles donde hasta me quedaba tiempo para irme en bicicleta hasta la playa antes de regresar a preparar de comer.

Claro que fueron solo 6 meses y no teníamos hijos.

Me acorde de esto porque la otra tarde que fuimos a la tienda, encontré en el anaquel esta botella de vino:

 
¿De verdad es tan malo?

20101003

Cria cuervos...


Este jueves, cuando llegue a casa, en la esquina siguiente vi a varias personas reunidas a media calle, sobre ellas, graznando frenéticamente, un centenar de cuervos volaban en círculos a baja altura. Ni ver un grupo de personas a media calle, ni a tantos cuervos volando en círculos son cosas que ocurran seguido, menos aún simultáneamente, así que guardé mi bici y me detuve a ver desde nuestra puerta. La gente observaba un objeto en el piso. Un hombre llegó cargando un gran pedazo de letrero de cartón y con él empezó a empujar el objeto hacia la banqueta. Entonces pude reconocer el ala de una ave extendiéndose. Corrí  por la cámara y baje de nuevo a ver de cerca.



Llego Trying y me encontró afuera mirando. Hablamos con los vecinos y dijeron que ya alguien había llamado a la Oficina de Control Animal y que vendrían por el, así que nos fuimos porque teníamos mucho que hacer.

 
Llego Trying y me encontró afuera mirando. Hablamos con los vecinos y dijeron que ya alguien había llamado a la Oficina de Control Animal y que vendrían por el, así que nos fuimos porque teníamos mucho que hacer.

Cuando salimos de nuevo, esta vez en el auto, era notorio que el halcón aun estaba ahí.

 
Y cuando pasamos a su lado nos detuvimos porque nos dimos cuenta de la razón por la que algunos cuervos no se daban por vencidos:

 
Más tarde regresamos a casa por otro camino, con algo de prisa porque Trying tenia una cita. Yo me quede en casa y ninguno de los dos quiso volver a asomarse. Ya de noche, Trying regreso a casa y cuando abrió la puerta me dijo:

-No pude resistrme, fui a ver y ¿Que crees? El halcón todavía esta ahí.

Conseguimos el teléfono de Control Animal y llamamos, nos respondieron que ya había recibido reporte del caso pero que desafortunadamente no había nadie para atenderlo y que esa oficina no se encargaba de rescatar animales en peligro sino de recoger animales que podían ser un peligro para la gente, porque no era oficina de conservación sino dependencia policíaca. Los mandamos al carajo y buscamos el teléfono de una asociación protectora de la fauna local. Llamamos y nos dijeron que ellos podían hacerse cargo de su cuidado y rehabilitación, pero teníamos que conseguir el permiso del dueño del patio donde estaba el ave y atraparlo, porque ellos estaban legalmente imposibilitados para entrar a propiedad ajena. Fuimos a intentar hablar con el dueño de la casa pero nadie respondió, así que con ayuda de unas muchachitos que estaban ahí y que consiguieron una gran bolsa de papel, atrapamos al bicho y llamamos de nuevo a la asociación. Veinte minutos después, un voluntario de la organización se presento a recoger el ave para llevarla a un albergue. Cuando lo subió a su camioneta pudimos verlo detenidamente. El pájaro era hermoso y fuerte y lucia tranquilo, confiamos que se recuperara y aprenderá que no es buena idea meterse con los cuervos y quedarse ahí a ver si se defienden.

Lo único triste fue que el cuerpo del pobre cuervo se quedó ahí a medio comer, Pero como de madrugada andan libremente por las aceras los tlacuaches, seguramente esa noche se dieron un banquete con lo quedo del ave. En la naturaleza poco se desperdicia.


Estos bichos no tienen linda voz pero son sorprendentemente listos. Lo bueno es que Moshki y Ramona se contentan mirándolos de lejos y nunca se han atrevido a atacar uno, porque ya me veo agarrándome a sombrerazos con un centenar de cuervos tratando de quitárselos de encima. Ojalá así actuáramos las personas cuando alguien mas esta en peligro, si nos defendiéramos unos a otros como ellos lo hacen, las cosas serian muy distintas.


20100912

La troca de Mr. Gómez

En donde trabajo, común que nos envíen a reparar o hacerle adaptaciones a automóviles. Nos han enviado autos de todo tipo, desde tractocamiones y maquinaria pesada, hasta autos familiares y limusinas. Pero esta semana nos enviaron uno al que no resistí las ganas de tomarle fotos, Como solo contaba con la camarita del celular de la oficina, esto fue lo que salió:







Mr. Gómez nos dijo que su Pick-Up la decoró el mismo, tenia urgencia de arreglarle el enganche del remolque porque este domingo participará en el desfile de la Fiesta de Independencia -la independencia mexicana- y piensa llevar arrastrando un remolque con niños.

¡Por supuesto que vamos a ir a ver a Mr. Gómez, su auto decorado y el desfile entero! Más aún después de haber leído en el periódico los comentarios de los gringos llorones, quejándose porque en su país se celebra con un desfile la independencia mexicana, cuando en cambio, ayer en el aniversario del 11 de septiembre, el asunto se limitó a una anónima ceremonia en los cuarteles de bomberos.

¡Viva México, güeritos!

20100906

Scratching Off


Ayer salimos en el auto a dar una vuelta. En cierto momento, frente a nosotros apareció una camioneta tripulada por un par de hombres y unas niñas realizando una mudanza.


Los colchones, precariamente amarrados al toldo, se levantaban un poco con el viento, fuera de ello nada extraño. Como precaución procedimos quitarnos de detrás de ella.

Pero entonces noté algo que me llamo la atención. ¿Lo ven?




¿Un divorcio?

Debe ser muy difícil, sobre todo para los hijos, el rompimiento de una relación cuando esta no ocurre en buenos términos. Sacar a alguien de tu vida no debe ser tan fácil como raspar el cristal trasero del auto...

En todo caso ahora comprendo mejor la resistencia de Trying a andar anunciando con calcomanías pegadas a la defensa o los cristales, sobre tus preferencias, gustos y otros detalles personales: Corres el resigo de que cualquier gente ociosa se entere de lo que te ocurre.



20100603

Sobreviviente


Trying tenia cosas que hacer y yo no quise quedarme en casa la tarde entera con la computadora encendida.

Cuando llegué aquí y no tenía ni blog, ni camarita, ni trabajo, ni nada que hacer después de las clases de inglés, agarraba mi bici, una botella con agua y me iba al mar. Desde que tengo trabajo y nos venimos a vivir más lejos, he dejado de hacerlo y hoy, aprovechando el sol, quise revivir esos días de feliz irresponsabilidad.


Allá lejos, a 10 kilómetros, esta la playa. Un día –le digo a Trying- el calentamiento global nos va a convertir este condo en un lujoso apartamento con vista al mar. Cuando eso pase, los bancos que hoy nos desdeñan se desgreñaran por refinanciarnos la hipoteca.

Hace siglos, podía salir a dar un paseo de 90 kilómetros sin despeinarme, hoy, diez me parecen una distancia lo suficientemente larga para dudar si debo lanzarme a la aventura. Pero a un cielo azul como este cuesta trabajo decirle que no.

Para llegar al mar hay que recorrer primero una amplia, larga y poco transitada avenida con estupendo asfalto. Ojalá así hubiese sido en México. Para salir de la cuidad, en la dirección que fuera, era necesario recorrer calles y calles de tráfico pesado; estrechas y llenas de baches.


Este lunes casi nadie trabajó porque es Memorial Day, las empresas cierran y las calles están medio vacías. Aquí celebran con una parrillada la memoria de los miles de soldados caídos en las múltiples guerras que este país sostuvo y sostiene. La tristeza es solo un acto oficial, los muertos son de otros, para el resto, hay fiesta y una avalancha de descuentos en los almacenes. Es un país extraño.

Tras de un par de kilómetros termina la zona habitada y empiezan los campos de cultivo. Los trabajadores de la fresa, el apio y el limón tampoco trabajan, las parcelas están solitarias y la calle es casi toda para mí. Siento ganas de detenerme un rato, sacar la cámara y esperar, con suerte me toca ver algún conejo, ardillas o halcones y buitres rondando la zona.


Un dia Trying y yo nos aventuramos a meternos con las bicis, -se supone que no debe uno meterse al campo porque es propiedad privada- Nos detuvimos un momento a descansar y nos vimos repentinamente rodeados de conejos que se escondían entre las matas. De pronto, un ave cayó desde algún lugar del cielo y atrapó un roedor. –no nos dimos cuenta del drama hasta acercarnos un poco- En ese entonces no teníamos cámara. Ha sido una de las imágenes más impactantes que me ha regalado esta cuidad. No es que me guste la sangre, pero eso es lo más cerca que he estado de un mundo distinto a este en el que siempre estoy: uno construido ex profeso para humanos.

Pero a mi atardecer perfecto le sobreviene un súbito ataque bipolar: Empieza a soplar un viento frío, y esas nubes de allá al fondo bajan a la tierra veloces, enturbiando el cielo, la visibilidad y mi confianza en seguir.


En el D.F. son raros los fenómenos de niebla y cuando ocurren, lo hacen solo en las mañanas y no muy densamente. Cuando fuimos a San Francisco me maravilló la niebla: Era tan espesa que difícilmente podías ver a 10 metros y tan densa, que de un lado de la calle el sol brillaba intensamente mientras el otro estaba envuelto entre algodones. No sé si en todas las ciudades costeras ocurre esto, yo nunca había vivido en la costa. Aquí la niebla es espesa gris y muy veloz. Oscurece el día y no se levanta sino hasta horas después. Te hace creer que cuando pase todo alrededor será distinto. Nunca ocurre así, la niebla se disipa dejando atrás el mismo pueblo, hermoso pero frió, de siempre.

Me detuve un minuto.

Hay un punto cuando sales en bici en que dar media vuelta y regresar toma más tiempo que seguir adelante. Yo había llegado a ese punto cuando la niebla atacó. Mi temor no es a la niebla, sino a los atomovilistas con la visión menguada, aquí la gente corre a velocidades que superan por el doble los limites permitidos; hay demasiados accidentes en proporción al tamaño de la ciudad, las paginas del periódico local se llenan de historias tristes de gente que arruina su vida por imprudencia. En México nunca tuve miedo a pesar de la nula educación vial de sus conductores, de las escuálidas carreteritas de doble sentido, con asfalto deplorable y pobladas de camiones de transporte. Debe ser la edad. O quizá entonces no tenía nada que perder. Hay un punto en el cual la madurez y el miedo se parecen tanto que es difícil distinguirlas. Pero yo ya había llegado a ese punto en el que no tiene sentido desandar lo andado. La bicicleta, te enseña muchas cosas, por eso me niego a dejarla.

Llegué al sitio donde conocí por primera vez al océano pacifico.


Deje la bici encadenada al mismo poste, en la misma esquina donde la dejo siempre. Parece que durante el medio día o la noche anterior hubo tormenta, porque la arena invadió la calle. Las casas aquí son las más costosas de la ciudad. Una casa con vista a la playa cuesta entre 3 y 5 millones de dólares. Una algo más modesta, a dos o tres calles del mar cuesta 750 mil. Los habitantes de esta zona, blancos en su mayoría, han visto frustradas sus intenciones de fundar una ciudad nueva –separándose la porción latina- a la que pretenden llamar Hollywood Beach City.

El mar lucia un gris desolador. Me lancé a caminar un poco por la orilla.


La primera vez –y única antes de llegar aquí- que conocí el mar estaba exactamente igual de gris que ahora, pero esa vez habia un norte. Era de noche, sin luna, las olas escasamente se veían a la luz de una fogata, pero el mar rugía furioso. Me ha gusta pensar que gritaba mi nombre. Sé que no es así, pero cada quien elige sus recuerdos y yo he elegido recordar que, desde entonces, el mar me llama.

Nunca me he atrevido a meter más que los pies...

Cuando camino por la playa voy buscando cositas que traen las olas. Mi ilusión es encontrar un día algo increíble, algo que el mar arroje solo para mí. Las veces que he ido solo he visto conchas diminutas y piedras romas, algunas de colores lindos pero todas bien comunes. Una vez Trying y yo encontramos una foca muerta, otra, cabezas mutiladas de cazón. (A veces el mar arroja horrores y quiero convencerme que no es uno de esos aquello que creo que reserva para mí). Hoy, sin la distracción de un océano profundamente azul, me concentré en la arena.


Siempre la playa esta repleta de restos de estos bichos. No sé que tipo de crustáceos son, pero este en particular era muy grande y estaba especialmente completo. Tal vez sean de ese tipo de animales que se abandonan al destino de forma masiva -la naturaleza también es un país muy raro- Tal vez no sean cadáveres, sino los restos de una multitudinaria muda de piel. A veces imagino al verlos, que dentro de nosotros también existen playas, y a sus orillas, el mar del tiempo acumula restos de los sueños que se nos murieron o cambiaron de piel.


Llevaba apenas unas decenas de metros cuando distinguí entre los fragmentos de caparazón, pequeñas esferitas rojas. Me acerque un poco. Eran, me atrevo a decir, decenas de miles mariquitas muertas. Ignoro como llegaron allí, aunque supongo que la tempestad las arrastró desde las islas que hay mar adentro.


Al principio pensé que serian solo un puñado. Caminé cerca de doscientos metros y no le encontré fin la hilera de diminutos cuerpos. Pensé de nuevo en nuestros mares interiores. Sentí un escalofrió..

Antes de este hallazgo, había recogido una pequeña piedra blanca para llevarle a Trying y pensaba en que hubiera sido mejor regresar a casa solo con esa piedra, cuando vi una de aquellas bolitas moviéndose pesadamente por la arena. La recogí. No se como sobrevivió al desastre. Los bancos de arena que rodean la orilla se extienden cerca de un kilómetro y la noche ya se aproximaba “Si la dejo” pensé “no amanece” la hice trepar sobre mi guante y emprendí el regreso.



Nadie me pidió llevarla, ni siquiera ella. Hacemos muchas cosas sin pedirle opinión ni a los directamente interesados. Quiero creer que si hubiera podido preguntarle, me habría respondido que sí.

Creí que bastaría con que el bicho permaneciera sobre mi brazo lo suficiente para salir del arenal, pero me acompaño los diez kilómetros de viaje de vuelta. Cuando llegue a casa, le contre a Trying sobre las cosas que vi, le mostré el bicho y lo colocamos en una de sus macetas. No sé si las mariquitas duermen, pero si lo hacen esta se durmió, porque amanecio abrazada a esa ramita.


No sé si las mariquitas sueñan, pero si lo hacen esta debió tener sueños muy extraños. Y si sueñan, quizá también hay dentro de ellas una playa a donde la mar arrastra sus anhelos rotos. Tal vez se soñó a si misma en una playa recogiendo objetos que arroja la marea. No creo que ni en su más alucinada noche, un bicho sueñe que lleva humanos en su lomo.

La tarde del martes, al regresar del trabajo la mariquita ya no estaba ahí. La buscamos en todo el balcón y no la hallamos. Creo que se sintió mejor y emprendió el vuelo.

Voy a regresar al mar. No sé si esto haya sido lo que andaba buscando

Voy a regresar. Tal vez un día el mar me cumpla la promesa que me hice –Sé bien que la promesa no me la hizo él, sino yo. Así funcionamos los humanos, mirando mensajes donde no los hay, esperando cosas que nunca vendrán- Tal vez un día él hable y me diga: “Te cumplí, ¿Qué no recuerdas el día en que encontraste ese bicho en la playa? Ese día te envié eso extraordinario que andabas buscando: Una pequeña piedra blanca. ¿Qué hiciste con ella? No habrás pensado que mi mensaje era la mariquita ¿Verdad?”


20100509

NY 8 "Un largo regreso a casa"

Ministry dijo en uno de los comentarios del ultimo post de Nueva York que siempre que un viaje se acerca al final se va llenando de nostalgia y así me pasa a mí también. El último medio día mantuve en silencio la cámara y por esa razón no tengo imágenes de esas horas en el distrito de Chelsea. En vez de contar la caminata de esa mañana, voy a dejar aquí algunas fotos de cosas que vimos a lo largo del viaje.


En la calle donde estaba nuestro hotel encontramos este letrero. Por si alguien andaba buscando iniciar un negocio novedoso.


En una tienda de curiosidades en vez de una ficha numerada, nos dieron como contraseña por el resguardo de mi mochila este tres de corazones. Me gustó porque me hizo pensar en Noemí y Bidan.


En una de las zonas mas lindas (y costosas) de Grenwhich Village, encontramos este Jeep pintado a mano –quiero decir, con brocha-. Me encantaron el detalle del candado en del cofre, la manija de la puerta y el espejo en la parrilla ¿Qué podría querer ver el conductor con un espejo en la parrilla?


Por los embotellamientos de tránsito, mucha gente prefiere andar en bicicleta en vez de auto, igual que en cualquier otra ciudad. La diferencia es que en Nueva York, desplazarse en bici no significa perder el estilo.



Dicen que los neoyorkinos no son muy amigables. La verdad es que a nosotros todos nos trataron muy bien, aunque el 90% de la gente con la que hablamos no era de Nueva York, sino inmigrantes de todas partes del mundo. Nos encontramos, sin embargo, peculiares relieves en la fachada de un edificio que me parece ilustran el afable carácter de los habitantes de esta cuidad.




No quiero saber que le esta haciendo este hombre a ese chivito.



No pude evitar postear esta: Eso que se ve es, créanlo o no, el “sándwich”. Juro que estaba completo al momento de fotografiarlo, así que si lo comparan con el ticket de a un lado se darán una idea del tamaño de esta delicia. Un par de estos, dos bolsitas de papas de 40 gramos y dos vasos de refresco costaron casi 22 dólares (mas de 270 pesos). Como un “plus”, los empleados te atienden con una cara de fastidio que quita el hambre, lo cual se agradece tomando en cuanta el tamaño del entremés.


Los trabajadores que construyen el nuevo World Trade Center tienen espíritu deportivo.


A quienes son del D.F. no tengo que explicarles lo que me recordó la estatua sobre la cúpula del Edificio Municipal de Manhattan, ni lo lindo que fue verla a lo lejos. Para quienes no conocen:


Columna del Ángel de la Independencia. México, Centro Histórico. No es por nada pero nuestro angel es mas bonito =)


Una de las pantallas en Times Square, de repente, en vez de pasar anuncios, empezó a transmitir un video de una chica con el torso desnudo que llega a este espacio con fondo gris, se arrodilla de espaldas a la cámara y comienza a flagelarse, primero suavemente y aumentando la intensidad hasta el salvajismo mientras la cámara cierra la toma sobre su espalda. El video duró varios minutos y solo un puñado de personas nos detuvimos, entre horririzados e incrédulos a verlo. No pude leer los créditos del video al final.


¿Se enteraron de que el Hombre Araña perdió su empleo como fotógrafo de un periódico? Pues nos lo encontramos haciendo su luchita con un carrito de hotdogs.


Además, por 5 dólares se tomaba la foto contigo.


Cuando ya nos sentíamos viajando en metro como pez en el agua y hasta nos gustaba ir buscando conciertos, una mañana nos levantamos con la noticia de un doble asesinato en una estación muy cercana nuestro hotel. Ese día la policía sembró de letreros con el retrato hablado del homicida la estación en la que sospecha salió del subterráneo. Fue un duro regreso a la realidad.


La luna vino a despedirse de nosotros a la ventana del hotel la última mañana.

Esperaba que el vuelo de regreso seria tan insufrible como el de ida pero ocurrió todo lo contrario. El avión no venía tan lleno, los pasajeros no estaban tan desesperados ni eran tan abusivos como la primera vez y viajamos de día, con un clima estupendo que nos regalo imágenes hermosas desde la ventanilla.



Nos fue tan bien que llegamos al aeropuerto media hora antes de lo programado y, dos horas antes de lo previsto, estábamos en casa siendo recibidos por un par de gatos felices de ver que no los habíamos abandonado.


El regreso a casa es siempre es mas lindo cuando sabes que alguien te espera.