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20100620

microrelatos 1.8

Reflejado del visor del casco de su compañero, un astronauta trabaja en el exterior la Estacion Espacial Internacional.  Foto: NASA. Julio del 2009.

En mi familia fuimos muchos. Éramos padre, madre y 7 hermanos, la abuela y una tía que, tras cada fracaso sentimental, se quedaba largas temporadas con nosotros hasta que se encontraba una pared nueva contra la cual estrellarse. La casa no era grande, así que no había privacidad, a donde huyeras siempre había alguien o corrías el riesgo de que alguien entrara súbitamente. El hacinamiento nos hizo aprender a compartirlo todo: La cama, el closet, la ropa, los juguetes, los libros de la escuela y, ya más grandes, hasta llegamos a compartir un par de novias. Por eso nunca aprendí a esconder ni objetos, ni sentimientos, ni nada; no tenia caso hacerse el subrepticio en esa comuna a la que llamábamos familia. Todo era de todos, todos éramos todos los demás. Mi vida entera he llevado a cuestas esta ineptitud para ocultar lo que tengo, siento y pienso; ella me ha costado mis dos matrimonios, algunos empleos y mi fama de sincero o cínico –depende de lo afectado que resulte quien me juzga-. No me duele esta incompetencia, hasta me invade cierto orgullo de saber que soy virtualmente incapaz de mentir o querer hacerme el vivo, me brinda una sensación de bondadez; algo de lo que carezco. Pero en ocasiones como esta, en las que me entero de cosas que pueden lastimar a otros, lamento no haber adquirido nunca la habilidad para guardar un secreto.


Soy malo guardando secretos pero tonto no. Sé perfectamente que estos hombres a quienes en realidad no conozco, pero que aprecio por su gran valor para lanzarse a esta aventura sin sentido, se dieron cuenta desde el inicio que algo extraño ocurrió, que algo encontré allá afuera y que lo traje conmigo, a pesar de que el protocolo lo prohíbe terminantemente. Ahora que tengo la caja “oculta” bajo el tablero, que busco absurdamente la forma de postergarles la verdad, advierto que ellos evitaron hacer preguntas a pesar de que la curiosidad los mata. Ahora los aprecio aún más. Ojalá no tuviera que decírselos yo, ojalá le hubiera tocado a otro hacer este hallazgo, pero tuve que ser yo porque soy “el ingeniero” y es el tipo de sujetos como yo quienes deben encargarse de la frigida, tediosa y delicada integridad de la invisible fibra que nos une a la tierra, que nos conecta con la realidad y la razón. Por estrafalario que esto pudiera parecer estando en donde estamos, siendo quienes somos, alguien debe mantener la cordura.

Si nuestra ilusión de certeza, nuestra frágil burbuja de seguridad debía romperse, no iba a ser yo, aunque estuviera en mis manos, quien lo evitase. No guardé silencio pretendiendo evitar lo inevitable, lo hice por respeto a estos sujetos, aventureros, locos de atar, que encerrados en una lata pretendían junto conmigo llegar a donde nadie antes había arriesgado el pie.


Esta es una co-produccion  Galicia - Buenos Aires - California.

¿No sabe como empezó? No se quede con la duda, vaya, entérese.

20100530

Microrelatos 1.5

Si no han leido la parte 3 ,de Crónicas y la 4, de Bidan, estan a tiempo:
 
Especialista trabajando en el exterior de la Estación Espacial Internacional (ISS) NASA. 21 de Marzo, 2009

-Claraboya. La ventana es esa llama claraboya, D,... Y te digo que este cacharro funciona a la perfección. Cambio.

En otras circunstancias, no hubiera sabido que razones inventar para explicar como era que recibíamos señales insistentemente si la antena se estaba intacta, pero al parecer D no se recuperaba aún del shock por el despegue. Tras un breve silencio su única respuesta fue canturrear un par de estrofas de cierta canción de Pink Floyd.

-Repito, la antena esta bien. La falla debe estar en el panel allá adentro. Inicio el regreso. Cambio.

Introducir secretamente un objeto en la nave no es como cuando nos escondíamos un sapo en el bolsillo para llevarlo a la recámara sin que mamá se diera cuenta. En principio porque no hay bolsillos en estos trajes, por otro lado, no tenia la certeza de si esta cosa aceptaría, con anfibia resignación, a permanecer en silencio mientras volvíamos al interior. Pensé en las aduanas de la prisión, a donde los visitantes introducen droga, dinero y teléfonos celulares metiéndoselos subrepticiamente en el culo. Apague los transmisores de mi casco para evitar que desde el interior vieran mi maniobrar, abrí la mini caja de herramientas que colgaba de mi HUT* y arrojé su contenido lejos de la nave. Mientras los trebejos se perdían en la obscuridad de la nada pensé en lo afortunado que era de haber aprendido a controlar el aturdimiento que producen los despegues, de no ser así, me habría lanzado a intentar quitarme el pantalón buscando un escondite. Con esa cosa dentro de la caja, me prepare a pretextar la interrupción en el contacto, pero el encender el intercomunicador, D seguía cantando:

And if the cloud bursts, thunder in your ear
You shout and no one seems to hear
And if the band you're in starts playing different tunes
I'll see you on the dark side of the moon.

Por un momento hasta pensé que había estado oyendo y viendo todo.

La peor parte de una caminata espacial es la despresurización; quitarse la escafandra y esperar a que tu cuerpo se habitúe al estado dentro de la nave toma dos aburridas horas, pero en esta ocasión los nervios me hicieron sentir como si fueran 20. Al salir de la cámara, me abalancé trastabillante sobre el panel de comunicaciones, fingiendo que lo revisaba a fondo. D descansaba ya mucho más relajado atado a su asiento y Baumann me observaba maniobrar con esa mirada suya, como si estuviera a punto de decirte lo que esta pensando aunque finalmente no lo diga.

Pero esta vez lo hizo.

-Es clave Morse. ¿Cierto?, es un S.O.S. en Morse.

¿Quien iba a imaginar que alguien en este siglo sabría Morse? Volteé a mirarlo directo a los ojos. Mirar a los ojos mientras se dice una mentira es la manera mas efectiva que conozco de que me crean cualquier cosa. Y necesitaba que el comandante me creyera y además mantener sus ojos atentos en algo distinto a la caja de kevlar oculta entre mis piernas.

-Si usted mete un par de zapatos al lavarropas, le aseguro que terminará escuchando que le recitan el Corán en Morse, comandante; es por confuso que dejamos de usarlo hace tanto. No se alarme: uno de estos artefactos se dañó durante la turbulencia. Si no consigo arreglarlo, bastará con no prestarles atención.

No supe si me creyó, pero dio media vuelta y yo regrese a girar perillas y presionar botones mientras pensaba en donde podría ocultar la caja mientras nuestra cápsula se acoplaba con la estación espacial.

"Tiene razón el comandante" pensé “ Aquí la intimidad no existe.”


*HUT: Hard Upper Torso: Armazon rígido que le da forma a la parte superior del traje espacial, del que penden las mochilas dorsales y frontales que alojan el instrumental y los sistemas de supervivencia del astronauta

20100524

Microrelatos (1.2)

Gemini IV. 3 de junio de1965. Foto NASA.

La gente piensa que caminar en el espacio es una experiencia increíble, que vas mirando el universo, con la tierra al fondo, mientras flotas placidamente en la ingravidez. Lo cierto es que es incomodísimo: te asas de calor en la escafandra sin poder ver mas allá de tu nariz y la mayor parte de tu tiempo la inviertes en tratar de controlar tus brazos y piernas porque que apenas te responden. Sobra decir que actividades que nos resultan tan simples en tierra, como rascarse u orinar, se vuelven una tortura infame.

Otra falsa concepción que la gente tiene del espacio es que se parece a un arbolito de navidad, con estrellas brillando hacia donde mires. La verdad es que es un sitio obscuro, con grandes regiones a donde solo existe el vacío. El sector b-23 noroeste es una de estas zonas desiertas, por eso recibir impulsos desde ahí era tan irregular que estábamos seguros de que se trataba de una falla en el equipo.

Que el equipo funcionara a la perfección era tan desconcertante que tuve que confirmar dos veces mi reporte.

Y estaba en plena discusión radial con Control de Mando sobre si mi revisión había sido completa cuando lo ví.

(Sí quieren enterarse de que se trata esto, la primera parte la tiene Bidan aquí)