Nuestra búsqueda del libro aquel que me encantó en le Festival del Libro de Los Angeles comenzó en el lugar que supusimos mas indicado: La librería más grande que hay cerca. Pero en Barnes & Noble no supieron nada de la existencia del “El Barranco” a pesar de que les proporcionamos el numero ISBN con el cual dicen poder conseguir casi cualquier libro. No tenian El Barranco, pero si una promoción especial de un libro sobre la reciente boda del príncipe Guillermo...
Créanlo o no, estaban rematando los últimos ejemplares...
Y cuando todo falla, siempre esta internet. Buscamos la manera de comprar el libro en alguna librería de Estados Unidos. Una de las grandes ventajas de este país es que puedes comprar casi todo por internet, te envían tus compras en apenas unos días y regularmente no es peligroso proporcionar números de cuenta o enviar cheques para realizar los pagos. Pero para nuestra mala fortuna no encontramos ningún sitio que vendiera el libro, ni siquiera usado.
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A mi pocas veces me emociona la idea de comprar algo. No quiero decir que nunca compre nada, al contrario, creo que soy de cartera bastante blanda, pero puedo decir que no a casi cualquier cosa que se me antoje; sin embargo, en ocasiones, hay cosas de las que me enamoro y las quiero y si para conseguirlas no tengo que empeñar el alma o a alguno de los gatos, lo hago. Yo estaba ya buscando la forma para hacer el pedido del El Barranco a una librería española cuando Trying econtró el sitio en Flickr de Diego Fermín, el ilustrador del libro (fueron las ilustraciones lo primero que capturó mi atención en la feria) y le envió un mensaje que él contestó casi de inmediato:
“Hello, great news and thanks for the appreciation. Send me a message, we'll talk I can send you the book”
Tras un intercambio de mails acordamos un trato, nosotros le enviamos el pago y él nos envió el libro... que sorprendentemente llego en menos de una semana.
El sobre nos llegó casi abierto. Queremos creer que por causa del maltrato normal en el transporte y no porque el Homeland Security Office desconfiara del letrero con el que diego advertía que se trataba de libros.
Ese oscuro objeto del deseo...
Pero no solo nos envió ese libro, además nos mandó este otro: "Souvenirs, Souvenirs", un muy inquietante catalogo sobre objetos, casi todos de su autoría, que formaron parte de una exposición.
Y "La Sequía" un libro de cuentos. Hay tanto en los dibujos como en los textos, un aire de desolación y misterio, de candidez y perversidad que hipnotizan. Un libro de cuentos tan breve debería poder leerse de un tirón en cuestión de horas, pero no es posible, hace falta regresar y volver a leer y detenerse en los dibujos, El libro es un misterio.
Y una postal
Yo no se bien porque cuando curioseábamos entre los puestos me detuve en “El Baranco” Me atrajo la obscuridad de los dibujos, creo. Leí solo las primeras dos paginas pero fue suficiente, me atrapó.
“Isidro es hijo de Isidro. Su padre fue muy listo. Les echaron del pueblo donde vivían; los demás no eran tan listos.
(...)
Romerita es hija de Romerita. Su madre fue muy valiente, una vez le venció a la muerte. La segunda vez ya no pudo."
El Barranco es un cuento tenebroso, como un sueño donde no sabes que parte es símbolo y cual realidad que el cerebro retuerce en un intento porque no la reconozcas.
Las ultimas dos imagenes tomadas del sitio de Diego Fermín
Diego Fermín nos dedicó la copia que recibimos por correo.
El último mail que le escribimos agradeciéndole esta dedicatoria y sus obsequios ya no lo respondió. No volvimos a insistir. Creo que es mejor dejar así, como inconcluso, el contacto que tuvimos. Es el misterio que corresponde a su obra. Parte de algo que, de no tener los libros justo enfrente, pensaríamos que nunca ocurrió.
Gracias, Diego.





























































