Para quien no los conozca: Ramona a la izquierda y Moshki a la derecha. Esta actitud armoniosa es particularmente extraña porque, como buenos hermanos, siempre andan a la greña. En México aprendí de mi veterinario (del de mis gatos en México, quiero decir) que las croquetas son lo mejor que se le puede dar a un gato para comer: Es fácil de servir, limpio, a ellos les encanta y los hace masticar además de –según el veterinario- estar bien balanceado. Me dijo que es conveniente también servirles latas de comida “húmeda” ocasionalmente, pues por su consistencia suave y por estar compuesta principalmente de agua, alimentarlos solo de ellas puede acarrearles mala nutrición, problemas dentales, mal aliento y otras afecciones que no detallare pero que tienen que ver con su caja de arena. Aprendí además que los gatos no se limitan a comer lo que sus amos les dan, sino que cazan una cantidad sorprendente de bichos que pasan a convertirse en un complemento a su dieta, por lo que, aunque parezca cruel darles siempre la misma aburrida comida, no lo es.
Pero estaba yo con este gusanito de la buena nutrición royéndome los sesos cuando me encontré en una revista un anuncio parecido a este.
Spa Select, comida saludable, “holistica” y estrictamente natural. Hay muchas versiones de este anuncio con distintos gatos siempre rogando por una comida mas sana ¿Quien puede resistirse a un gato parecido a Moshki hablándole a su mama?Esta marca de comida para gatos es relativamente nueva. Su bandera publicitaria es estar elaborada únicamente con ingredientes naturales, carne real, cereales y frutas enteros; aunque adiciona minerales y vitaminas, jura que no contiene harinas cloradas, ni subproductos de carne (sobras) ni gluten de maíz, ni colorantes y sabores artificiales. Los anuncios retan a comparar los ingredientes de su producto con el de la competencia.
Yo, siempre obediente, tome la bolsa de comida de Ramona y Moshki y lei con atención:
Subproductos de pollo, gluten de maíz, levadura, colorantes amarillo #5 y #6 rojo #40 y azul no se que numero. Y eso que les damos la versión “naturista” de Whiskas
La otra, en cambio:
Pollo deshebrado, harina entera de arroz, de cebada avena y centeno, papas, zanahorias, puré de tomate y una larga lista de productos que parecen la lista de nuestras compras en el supermercado. Nada de colores ni sabores químicos, ni levaduras o mantecas. La etiqueta me convenció. Le comente el asunto a mi pareja y fuimos a la tienda. La diferencia de precio entre la comida que acostumbrábamos y la nueva marca es abismal: La nueva cuesta el triple y además hay que ir a una tienda de mascotas pues los supermercados no la venden. “Si se tratara de nuestra comida, no tendríamos inconveniente de pagar más o ir más lejos por ella” pensamos, así que decidimos comprar una bolsa y regresamos a casa ansiosos hacer la prueba
Cuando llegamos con una bolsa de comida nueva, Moshki siempre la detecta y la busca entre las bolsas de super. Esta la inspecciono de arriba abajo y pareció estar contento.Servimos la comida, ambos la aceptaron bien y nos fuimos a dormir sintiéndonos unos padres responsables y atentos a la nutrición de sus pequeños.
Ramona nunca se ha quejado de lo que come, así le demos piedras, las mismas que devora, pero Moshki es un sibarita: cuando una comida no le gusta o ha pasado demasiado tiempo en el plato, lo que hace tras olerla es rascar alrededor pretendiendo que la entierra. Y la mañana siguiente eso fue precisamente lo que hizo con las carisimas galletitas nuevas, las enterró y se negó a comerlas. Después de una tarde de desprecios, no tuvimos mas remedio que regresar a la tienda a comprar una bolsa de la comida de siempre. Cuando llegamos a casa hicimos una intento final por convencerlo de las bondades de su nueva dieta:
“Ocho de cada diez gatos prefieren Whiskas” reza la publicidad. Lo que en buen español significa que Moshki es solo otro gato del montón.No hubo dudas, la finísima comida naturista, ecológica, de tecnología y precio del siglo XXI se va y las galletitas industrializadas de siempre se quedan; nuestro intento por darles a este par una sana alimentación fracasó rotundamente porque Moshki es un gato corriente que jamás va a triunfar en sociedad, punto.
Hasta estoy pensando en lanzar mi propia campaña publicitaria para gatos nacos:




