20091015

Aceptalo, tu hijo es un naco.

Durante la ultima vacunación a Moshki y Ramona, el veterinario nos dibujó un negro panorama respecto a la salud de Moshki: el gato estaba obeso y urgía hacerlo bajar un par de kilos. A partir de entonces lo pusimos a dieta estricta –bueno, mas o menos- pero nuestros resultados no fueron del todo satisfactorios pues no perdió un solo gramo, aunque al menos evitamos que subiera mas. Hace cosa de un mes, en su ultima sorpresiva y nada placentera visita al medico (uno distinto) se nos dijo que ese asunto de su sobrepeso era una exageración y que el gato, por su complexión, estaba perfecto así. La opinión de todos respecto a este nuevo diagnostico fue de alivio –sobre todo para Moshki- aunque a mi se me quedo la espinita de la duda sobre lo que le damos de comer.


Para quien no los conozca: Ramona a la izquierda y Moshki a la derecha. Esta actitud armoniosa es particularmente extraña porque, como buenos hermanos, siempre andan a la greña.


Nosotros, dentro de lo que cabe, tratamos de cuidar lo que comemos porque en el País de la Comida Chatarra es fácil –y tristemente muy económico- alimentarse de basura. Papas fritas, hamburguesas, hot dogs, alimentos súper-procesados, frutas y verduras cultivadas a base de fertilizantes, químicos y tratamientos genéticos, hacen que buscar una manera sana de comer sea algo que produce dolores de cabeza. El de la comida chatarra en EU es un asunto sobre el que no profundizare por ahora pues es muy extenso y porque, además, viniendo de México donde el consumo exagerado de vitamina T (tacos, tortas, tamales, tlacoyos, etc.) no nos convierte en un ejemplo de sana nutrición, como resultado, comer es un asunto espinoso y largo para un post que empezó refiriéndose a mis gatos, ya habrá tiempo después. El caso es que intentamos cuidar lo que comemos y, pensando en ello, un día empecé a pensar en si nos preocupamos también sobre lo que comen nuestros gatos.

En México aprendí de mi veterinario (del de mis gatos en México, quiero decir) que las croquetas son lo mejor que se le puede dar a un gato para comer: Es fácil de servir, limpio, a ellos les encanta y los hace masticar además de –según el veterinario- estar bien balanceado. Me dijo que es conveniente también servirles latas de comida “húmeda” ocasionalmente, pues por su consistencia suave y por estar compuesta principalmente de agua, alimentarlos solo de ellas puede acarrearles mala nutrición, problemas dentales, mal aliento y otras afecciones que no detallare pero que tienen que ver con su caja de arena. Aprendí además que los gatos no se limitan a comer lo que sus amos les dan, sino que cazan una cantidad sorprendente de bichos que pasan a convertirse en un complemento a su dieta, por lo que, aunque parezca cruel darles siempre la misma aburrida comida, no lo es.


Pero estaba yo con este gusanito de la buena nutrición royéndome los sesos cuando me encontré en una revista un anuncio parecido a este.


Spa Select, comida saludable, “holistica” y estrictamente natural. Hay muchas versiones de este anuncio con distintos gatos siempre rogando por una comida mas sana ¿Quien puede resistirse a un gato parecido a Moshki hablándole a su mama?


Esta marca de comida para gatos es relativamente nueva. Su bandera publicitaria es estar elaborada únicamente con ingredientes naturales, carne real, cereales y frutas enteros; aunque adiciona minerales y vitaminas, jura que no contiene harinas cloradas, ni subproductos de carne (sobras) ni gluten de maíz, ni colorantes y sabores artificiales. Los anuncios retan a comparar los ingredientes de su producto con el de la competencia.

Yo, siempre obediente, tome la bolsa de comida de Ramona y Moshki y lei con atención:

Subproductos de pollo, gluten de maíz, levadura, colorantes amarillo #5 y #6 rojo #40 y azul no se que numero. Y eso que les damos la versión “naturista” de Whiskas

La otra, en cambio:

Pollo deshebrado, harina entera de arroz, de cebada avena y centeno, papas, zanahorias, puré de tomate y una larga lista de productos que parecen la lista de nuestras compras en el supermercado. Nada de colores ni sabores químicos, ni levaduras o mantecas. La etiqueta me convenció. Le comente el asunto a mi pareja y fuimos a la tienda. La diferencia de precio entre la comida que acostumbrábamos y la nueva marca es abismal: La nueva cuesta el triple y además hay que ir a una tienda de mascotas pues los supermercados no la venden. “Si se tratara de nuestra comida, no tendríamos inconveniente de pagar más o ir más lejos por ella” pensamos, así que decidimos comprar una bolsa y regresamos a casa ansiosos hacer la prueba

Cuando llegamos con una bolsa de comida nueva, Moshki siempre la detecta y la busca entre las bolsas de super. Esta la inspecciono de arriba abajo y pareció estar contento.


Servimos la comida, ambos la aceptaron bien y nos fuimos a dormir sintiéndonos unos padres responsables y atentos a la nutrición de sus pequeños.

Ramona nunca se ha quejado de lo que come, así le demos piedras, las mismas que devora, pero Moshki es un sibarita: cuando una comida no le gusta o ha pasado demasiado tiempo en el plato, lo que hace tras olerla es rascar alrededor pretendiendo que la entierra. Y la mañana siguiente eso fue precisamente lo que hizo con las carisimas galletitas nuevas, las enterró y se negó a comerlas. Después de una tarde de desprecios, no tuvimos mas remedio que regresar a la tienda a comprar una bolsa de la comida de siempre. Cuando llegamos a casa hicimos una intento final por convencerlo de las bondades de su nueva dieta:


“Ocho de cada diez gatos prefieren Whiskas” reza la publicidad. Lo que en buen español significa que Moshki es solo otro gato del montón.

No hubo dudas, la finísima comida naturista, ecológica, de tecnología y precio del siglo XXI se va y las galletitas industrializadas de siempre se quedan; nuestro intento por darles a este par una sana alimentación fracasó rotundamente porque Moshki es un gato corriente que jamás va a triunfar en sociedad, punto.

Hasta estoy pensando en lanzar mi propia campaña publicitaria para gatos nacos:


20091013

"Egresados de La Castañeda" ó "Favor de guardar silencio" ó "Las maravillosas posibilidades de la red 3.0"

A veces, de regreso a casa –de ida nunca porque voy a lo que dan mis piernas pues siempre salgo con retraso- voy pensando mientras pedaleo. Y mientras mi mente vaga a tontas y locas por los pasadizos de mis ensoñaciones, me ha pasado que de pronto me descubro hablando con nadie. La mayoría de las veces no necesito de ayuda para darme cuenta de ello, pero en alguna ocasión la mirada, a veces curiosa, a veces divertida, a veces de evidente extrañeza de otra persona me alerta de la situación. Es embarazoso. Dan ganas de que te trague la tierra o, mejor aun, de se trague a ese que te mira desde la ventanilla de su auto con cara de querer otorgarte una beca para un curso intensivo en el Instituto La Castañeda.

Fachada del antiguo Manicomio General La Castañeda, en Mixcoac DF, México. Inaugurado en 1910, funcionó hasta 1968, llego a albergar casi 4 mil pacientes de manera simultanea, la mayoría en condiciones deplorables, y sin hacer distinción entre graves casos clínicos y simple indigencia, prostitución o, por que no, gente que acostumbraba hablar sola. (crestomatía del documental “Cárceles” producido por Canal Once)

Hablar solos es de lo más normal, muchísima gente –sospecho que hasta la mayoría de nosotros- lo hacemos, pero es semejante a despejarse la nariz o dejar escapar un efluvio gástrico (y quiero destacar mi pulcritud lingüística para no decir simplemente sacarse los mocos o tirarse un pedo): Todos lo hacemos, pero cuando alguien nos descubre en plena acción, es denigrante.

Pero el caso es que, más seguido de lo que me gustaría aceptar, alguien me descubre hablándole al viento y se ríe.



Estoy de acuerdo con el caballero: calladitos nos veríamos más bonitos (Interno de La Castañeda. Crestomatía del mismo documental) Nota: Ignoro cual sería la afeccion de este hombre, esta y muchas imagenes son fotografias de un archivo descubierto en un rescate de expedientes de La Castañeda pero no incluian explicación. La dulzura de su expresion me fascinó. Si tuviera que regresar en el tiempo y me dieran a elegir quien ser, quiza elegiria ser este hombre.

Y hace un par de días, de regreso a casa, venia pensando –y hablando al mismo tiempo, por supuesto- sobre lo parecido que es hablar solos y llevar un blog. No hay por que negarlo: si al contratar un espacio para un blog decidimos hacerlo publico es porque esperamos que algún despistado entre a leer y, con suerte, el o la despistada en cuestión tenga el desatino de volverse recurrente; pero nuestra intención de compartir lo que escribimos y el hecho en si de escribirlo son cosas muy distintas: Aunque esta implícita la intención de ser leídos, escribir es un proceso que realizamos solos. Pensamos (en voz alta, esta por demás decirlo), organizamos en palabras aquello que paso por nuestra cabeza y lo vaciamos de manera medianamente ordenada en el blog. Básicamente el post es la cristalización de todo el tiempo que pasamos hablando solos, con la única variante de que en vez de ir cuidándonos de que quien pase nos vea, vamos propiciando que lo hagan. El resultado es también paradójicamente opuesto: En vez de dirigirnos una mirada de compasiva extrañeza o de abierta burla, la gente que nos lee hablando solos hasta se anima a participar comentando y, a veces, termina estableciendo un lazo amistoso tras mostrarnos a su vez sus propios soliloquios.

Somos un montón de gente extraña quienes mantenemos un blog, un tipo especial de persona, que valiente y tonta, se lanza a permitir sin el menor empacho que el resto se entere de aquello que su boca balbucea distraídamente en vía publica, y que se enorgullece de algo que en su periodo no virtual lo haría correr a esconderse debajo de una piedra. Se cuenta que en La Castañeda era común internar a personas victimas de padecimientos que hoy con el ritmo de vida moderno nos aquejan de manera cotidiana, como el estrés, la histeria y la depresión; hoy, los seres humanos hemos avanzado hasta el punto de haber creado una manera en la que hablar solos no es mas un estigma del cual avergonzarse. Ese es uno de los grandes meritos de la internet 2.0: convertir en permisible cosas que eran vistas con sorna y desaprobación.

Pienso que los futuros desarrolladores del ciber espacio deberían tener entre sus objetivos para la creación de la muy esperada red 3.0, la reivindicación, virtual al menos, de los otros vilipendios que nos quedan: la exploración digital de nuestras fosas nasales y hasta de esas vergonzantes evasiones aromáticas de nuestro nunca bien ponderado tracto intestinal. La humanidad, a tirones, pero avanza.

20091011

Día de la Chingada

El berrinche que hice el viernes por la mañana al leer en el diario sobre el nombramiento de Obama como Premio Nobel de la Paz fue apenas el primero de una serie de acontecimientos desafortunados que, en rápida sucesión fueron haciendo del 9 de octubre un autentico Día de la Chingada para mí. Uno de esos días en donde todo sale mal, lo sencillo se complica y lo difícil se vuelve imposible: Retrasos, contratiempos, problemas creados por la causa de otros o mi propio descuido, discusiones por asuntos que normalmente no significan conflicto, en fin. Creo que a lo largo del dia agregue a mi nutrido repertorio de improperios al menos una docena de insultos nuevos, jamas oídos, que debería registrar en la oficina de derechos de autor.

Desde el jueves, Trying (a quien curiosamente también le fue del nabo) y yo teníamos planeado de cerrar la noche del viernes con una ida al cine a ver el estreno de la nueva película de Michael Moore, Capitalism: A love story, pero para el momento de que estábamos dispuestos a salir, ya todas las funciones habían empezado (oh sorpresa) y, además, para ese momento yo no tenia ganas de ir a ver nada que me hiciera pensar y/o deprimirme. Lo mas sencillo habría sido irse a dormir temprano, pero ninguno de los dos tenia ganas de irse a la cama con la sensación de que lo mejor era nunca haber sacado un pie de ella por la mañana, así que nos fuimos al cine de cualquier modo. Y ya que no queríamos ver monstruosos banqueros ansiosos por devorarse el mundo, decidimos ir a ver monstruosos zombies ansiosos por devorarse a la gente: Zombieland no es el tipo de película que recomendaría estando en mis cinco sentidos, pero si alguien ha tenido un día desastroso, se han peleado con cuanta persona se atraviesa en su camino y lo sorprende la noche deseando que algo borre a la humanidad entera de la faz de la tierra, esta comedia es indicada para ver. Esto ocurrió ayer y me sorprende no sentir vergüenza diciendo que la disfrutamos, que nos hizo reír y hasta salimos del cine sintiendonos mucho mejor.


Amantes de cine de terror “serio”, gente que se desmaya al ver una gota de sangre y personas que adoran el cine de arte, absténganse. Parafraseando a La Luminosa, en su acertada critica a Cloverfield Monster: “Cómetelos!, Cómetelos a Todos!!”

No quiero cargar en mi conciencia que este post provoque que alguien gaste su dinero en un boleto, así que, quien decida verla, prometa que lo hará bajo su propio riesgo. El motivo de este post, más que recomendar la cinta, es dejar evidencia de los profundos abismos a los que un Día de la Chingada, puede orillarnos.

20091009

El Instituto No-ve


Me despierto con la noticia de que el Instituto Nobel acaba de otorgarle a Barack Obama el premio Nobel de la Paz 2009 por su esfuerzo en conseguir un mundo sin armas nucleares: "La visión de un mundo sin armas nucleares ha estimulado el desarme y las negociaciones para el control de armamento. Gracias a la iniciativa de Obama, Estados Unidos está desempeñando un papel más constructivo para hacer frente a los retos del cambio climático que afronta el mundo"


Apenas el pasado mes, el Congreso de los Estados Unidos publico un estudio donde se afirma que, pese a la recesion, Estados Unidos es el mayor proveedor de armas a nivel mundial: "EU firmó acuerdos de armas valorados en 37.8 mil millones de dólares en 2008, lo que representa 68.4% del negocio en el bazar mundial de armas. El año pasado, las ventas significaron 25.4 mmdd." Todo esto sin mencionar que el pais dirigido por el flamante nobel no se limita a las ventas, sino que desarrolla una exitosa campaña para promover sus productos, como por ejemplo el conflicto en Afganistan, a donde estan pensando enviar 40 mil efectivos más en proximos meses para combatir grupos rebeldes que ellos mismos se encargaron de entrenar y proveer de armas.


No se si en el Instituto Nobel son ciegos, estupidos, hipocritas o todas las anteriores.


Es una de esas ocasiones en las que los diarios te pueden echar a perder toda la jornada...

20091007

3:30 a.m.

Por cuestiones de trabajo, hoy tuve que levantarme mas temprano que de costumbre. A esta hora la calle está desierta, la casa en silencio y yo no quise desbaratar esta quietud encendiendo la luz. Salí de la recamara y cerré la puerta despacio, dejando tres sueños revoloteando sobre la cama con la esperanza de que mi pareja los atrape y me cuente de ellos en la tarde: Cuando nuestro cuarto se llena de sueños yo solo consigo atrapar los grises pequeñitos, esos que de tan chicos se desmoronan al contacto de la mano y terminan siempre en una vaga sensación de que algo paso mientras dormías; pero mi pareja tiene una red enorme con la que atrapa los de grandes alas de colores, los mágicos y los que de tan terribles no dejan dormir la noche siguiente; una o dos veces por semana me cuenta algo que sonó y yo no entiendo porque no se toma el tiempo de apuntarlos y hacer un diario con ellos. Si yo soñara así, hace mucho tendría un libro enorme repleto de asombros.

Los gatos a esta hora nunca están, suben al techo y se quedan ahí largas horas. Siempre he tenido curiosidad de saber que es lo que les gusta de estar allá si en el tejado, salvo la salida de los ductos de calefacción, no hay nada y es tan inclinado que luce muy incomodo caminar sobre él. Pero hoy que en medio del silencio me asomo a la ventana en horas que normalmente dormimos, parte de mi duda se disipa.


La luna, dueña del cóncavo tejado del cielo, gusta también de quedarse largas horas sobre él; tal vez a ella le gustan los gatos y se observan mutuamente, no se. Como ninguno de ellos habla mucho creo que no tiene caso preguntarles.

La calle esta desierta y la casa en silencio y la luna aprovecha para asomarse a la ventana, sentarse en el sillón y descansar.

20091004

Viento de Satán

Acaba de iniciar el otoño y, en esta zona, el terror de todos los bomberos, los agricultores y los colonos que se desvelan por mantener su “backyard” limpio, ha hecho su arribo: Los vientos de Santa Ana.

Los vientos de Santa Ana son ráfagas salvajes que alcanzan velocidades de hasta 50 kilómetros por hora, inician por estos días y azotan a intervalos todo el sur de California hasta marzo. Aunque se supone que el nombre se lo deben a un río, hay quien piensa que es una deformación de la frase de “Vientos de Satán” que, según dicen, era la manera en la que los españoles que colonizaron la zona nombraban a este fenómeno. Y es que los vientos de Santa Ana, sin aviso, convierten en una molestia la tarde mas pacifica y soleada y dejan de soplar tan inesperadamente como iniciaron; de modo que esta versión sobre el origen del nombre no es tan descabellada.

Hoy, alrededor de la 1 pm y hasta cerca de las 7 el Viento de Satán no dejó de soplar. Nos encerramos en casa a pasar un domingo de autentica flojera, confiando que Santa Ana respetara las macetas y lamparitas que cuelgan del balcón.

Aullido de pelicula, azotones de puerta, ramas de palmera regadas por toda la calle y gaviotas sudando la gota gorda para regresar al mar. Pensaran que exagero, pero el viento era mucho mas fuerte de lo que la camarita permite ver.

Desgraciadamente, los Vientos de Santa Ana son también la pesadilla de quienes viajamos en bici: Convierten el camino más plano en un ascenso a Los Alpes o por lo menos al Popocatepetl, pero llevando a cuestas una piedrotota. Si mañana el clima no mejora, va a ser un día muy interesante...

20091001

2 de Octubre


"...Quizá la vision mas sobrecogedora fue la de numerosos zapatos ensangrentados que se desparramaban en el área, como mudos testigos de la desaparición de sus dueños"

Luis Miguel Macias "Mitin Trágico" Diario de la Tarde. 5 de octubre de 1968
Extraido del libro "La Noche de Tlatelolco" de Elena Poniatowska

El enemigo cambia de nombres y colores, pero sigue ahí y sus intenciones son las mismas.

2 de Octubre No se Olvida